¿AYUDA?
Todas las instituciones privadas y públicas mueven grandes aparatos, como hacen ahora por lo de Tabasco, pero siempre preocupadas por la posibilidad de que la sociedad civil se organice y pueda cuestionar todo el modelo de prevención, de atención y de origen de los desastres.
Para los grandes consorcios privados, el gran objetivo de la "ayuda" es la deducibilidad de impuestos. Su solidaridad tiene como fundamento deducir sus pagos al fisco, y en estos últimos meses, antes de que entren en vigor las nuevas disposiciones fiscales, la tragedia ha sido un regalo para evadir el pago de impuestos de 2007, como habían venido haciendo tradicionalmente con el "redondeo", los "teletones" y toda la estructura privada de fundaciones para la filantropía con la cual han pretendido sustituir las políticas públicas y la organización comunitaria y gremial.
En este afán de deducir impuestos, los grandes consorcios privados del comercio, la banca, los medios electrónicos, se publicitan como vanguardia de la organización social, promoviendo cuentas bancarias para la ayuda, debilitando más al erario, el mismo que luego carga con la responsabilidad de la falta de atención y solución ante las pérdidas sociales.
Marco Rascón-La Jornada
Para los grandes consorcios privados, el gran objetivo de la "ayuda" es la deducibilidad de impuestos. Su solidaridad tiene como fundamento deducir sus pagos al fisco, y en estos últimos meses, antes de que entren en vigor las nuevas disposiciones fiscales, la tragedia ha sido un regalo para evadir el pago de impuestos de 2007, como habían venido haciendo tradicionalmente con el "redondeo", los "teletones" y toda la estructura privada de fundaciones para la filantropía con la cual han pretendido sustituir las políticas públicas y la organización comunitaria y gremial.
En este afán de deducir impuestos, los grandes consorcios privados del comercio, la banca, los medios electrónicos, se publicitan como vanguardia de la organización social, promoviendo cuentas bancarias para la ayuda, debilitando más al erario, el mismo que luego carga con la responsabilidad de la falta de atención y solución ante las pérdidas sociales.
Marco Rascón-La Jornada

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